lunes, 8 de junio de 2009

Paremos la crueldad con los Animales



La crueldad hacia los animales se puede manifestar de muchas maneras:

Negligencias, abandonos, tenencia irresponsable, espectáculos crueles con animales o actos de crueldad manifiesta. Los actos de crueldad hacia los animales en Venezuela sólo podían ser castigados con sanciones administrativas hasta ahora: podías ir a prisión por robar un bolígrafo pero no por maltratar a un animal.

En el Cascaron creemos que es hora de que en el Zulia existan medios legislativos para luchar más eficazmente contra la crueldad hacia los animales: ya existen algunos supuestos de crueldad manifiesta previstos en el código penal, pero faltan más medios materiales y humanos y mayor implicación de las diferentes administraciones e instituciones.

Cada vez existen más estudios y trabajos que evidencian la conexión que existe entre la violencia hacia los animales y la violencia hacia las personas. Tomar más en serio la violencia hacia los animales, supone por tanto un beneficio en la lucha contra la violencia hacia las personas.


¿Porque la Homeopatía es un falsa medicina?



¿Qué es la Homeopatía?


La Homeopatía fue creada por Samuel Friedrich Hahnemann durante fines del Siglo XVIII, su
Escrito principal fue publicado, en el siglo XIX, al mismo tiempo del nacimiento de nuestra nación: 1810.

Por esa época la medicina era muy diferente, de hecho muchos de sus tratamientos actualmente
Serían considerados como mala praxis o directamente como actos criminales. Por ejemplo durante el Siglo XVIII se efectuaban desangramientos, dietas debilitantes, purgas, se inducía el vómito y se usaban drogas tóxicas. Era una época en la que no se conocía totalmente la anatomía del cuerpo humano, la fisiología, no había conocimiento de la existencia de gérmenes como bacterias y virus, ni de las causas de enfermedades mortales que actualmente se curan fácilmente.

En ese contexto Hahnemann experimentó con quinina sobre sí mismo, administrándose grandes dosis concentradas que le generó fiebres similares a la de la malaria. Esto lo llevó a considerar que existe una vinculación entre el efecto de un medicamento en un organismo sano, y la cura de uno enfermo.


Pruebas elementales contra la homeopatía



1- La Fundación Educativa J. Randi ofrece un millón de dólares a cualquier homeópata que pueda diferenciar un frasco de preparado homeopático de otros frascos iguales, pero sólo con agua. Nunca
se presentó nadie a cobrar el premio.

2- Tampoco se presentó nadie a cobrar el premio de millón de francos que ofrece la revista francesa
Science & Vie, a quién pueda demostrar la memoria del agua.

3- ¿Cuando se busca información sobre homeopatía por ejemplo en Internet, se la encuentra en un contexto esotérico: su publicidad aparece junto a terapias de ángeles, gemoterapias, acupuntura, flores de Bach y otros engaños similares. En esos sitios Web nunca se encuentra publicidad o artículos de medicina, por ejemplo de pediatría, cardiología, traumatología, etc.

PAGUE POR SUFRIR






UNA TARDE EN LA SECTA 'PARE DE SUFRIR'

Relato de una persona que asistió a una de las reuniones de la secta Pare de Sufrir en Cabimas, Venezuela.







Tres y media de la tarde. Llegas a casco central de Cabimas donde se encuentra la sede central. La intriga y el miedo producen un nudo en tu estómago. Asombra el tamaño del edificio que tienes ante tus ojos. Su entrada, totalmente remodelada, está repleta de gente vestida con un uniforme de color rojo púrpura.
Al entrar, una de las jóvenes te mira a los ojos y, sonriendo, dice “Buenas tardes y bienvenido”. Luego, una puerta vaivén se te interpone en el camino. Estás adentro. El nudo en el estómago se transforma en una tensión que te invade todo el cuerpo. Ves al pastor que se encuentra arriba escenario junto a una mujer de unos sesenta años. Hay que caminar con decisión: sin prisa pero tampoco demasiado lento. El grabador escondido en el bolso ya está encendido.
La gente, concentrada, dirige su atención al hombre que tienen delante. En el auditorio se encuentran aproximadamente trescientas personas. Equivale a la mitad de la capacidad del lugar. Todas ellas con la misma actitud: creen en lo que el gran hermano les está diciendo. Hacen lo que él dispone. Responden automáticamente a sus estímulos.
El reloj te indica que sólo pasaron cinco minutos y la tensión comienza a desaparecer. Pero ese instante de tranquilidad es sólo eso: un instante. Al ojear el entorno se hace evidente la presencia de unos obreros con uniforme de color azul. Son los soldad

os “que sirven al pueblo de Dios”, según el orador. Observan todo. Caminan constantemente por el pasillo de un lado al otro con los brazos cruzados por detrás. Ruegas a Dios, tu Dios, que no te pase nada.
“Ustedes están aquí para ser atendidos por el médico de los médicos”, dice el pastor. Esta es la reunión de la Cadena de Jericó [1]. Ésta ciudad jugó un papel importante en tiempos de Jesucristo: según las Sagradas Escrituras, fue en este lugar donde devolvió la vista a un hombre ciego (Mat. 20, 30). El sentido que la Iglesia Universal le da a la reunión se va perfilando.
Sigues esperando el dato que más te interesa. Pero aún no han dicho nada sobre el tema. Quieres terminar de convencerte, pero todavía no llega el momento. Los soldados siguen observando cuanto detalle se presenta ante sus ojos. Y sigues haciéndote pasar por alguien que no eres. No crees en lo que te dicen y no puedes creer que alguien les pueda creer. Sigues esperando esa confesión.
Mientras tanto el pastor invita a todos aquellos que se han dado cuenta de que fueron invadidos por un mal espíritu a que pasen adelante para recibir la oración que los librará del mal. Casi todos se dirigen hacia él. Aquellos que no lo hacen es o porque no creen o porque no están capacitados físicamente. Sigues en tu lugar y tu compañero, unas sillas más atrás, también.
Todos los fieles se encuentran de pie en el escenario. El pastor llama a uno de sus colaboradores. Éste viene y toma el micrófono. Las personas alzan sus manos para recibir la bendición. El pastor agrega: Para que sean libres de todos los males, de toda macumba, escuchen todo lo que él les va a decir. En medio de la oración escuchas gritos. Es la gente que está recibiendo la palabra de Dios. Abres los ojos, desobedeciendo las órdenes del pastor, y observas que ahora todos tienen las manos posadas en su cabeza. Libérate ahora de todo espíritu atroz, dice el colaborador que, de manera enfática, repite una y otra vez la oración.
Termina la liberación y el colaborador vuelve a su lugar. El pastor toma nuevamente el micrófono y ordena a los fieles que regresen a sus sillas. Los soldados reciben la directiva de entregar a cada uno de los asistentes una bolsita de sal para que los malos espíritus sean alejados. Todos la reciben; incluso tu. No piden nada a cambio por esa sal bendita.

Pero ahora llega el momento que tanto estabas esperando. Nosotros queremos abrir más iglesias (dice el pastor), y queremos abrir dos catedrales. ¿Vieron esas iglesias bonitas? Todo para ustedes. Para que se sientan cómodos. Vamos a inaugurar otras iglesias para ayudar a gente que está sufriendo. Para eso es necesario que la gente ofrezca el diezmo. La gente que trajo un sobrecito como éste (y muestra un sobre de papel madera doblado en cuatro partes) que lo traiga hasta aquí.
Los fieles se dirigen hacia el altar sin dudarlo. Entregan el sobre con el dinero y vuelven a sus lugares. Siempre en tu silla, no puedes creer lo que estas viendo. Ahora el pastor desea que aquellos que nunca ofrecieron su diezmo otorguen su colaboración. Y agrega: hay gente que me dice: pastor ¿esto no es mucho? Son cinco reuniones por día, todos los días, y en todas pide diezmo. Y yo les contesto: llamen al Canal América y pregunten cuánto salen tres minutos para una propaganda. Imagínense lo que cuesta un programa diario de más de tres horas. La gente asiente. No pone en duda nada de lo que el gran hermano les dice.
¿Será que tenemos en estas tarde doce personas que puedan hacer una ofrenda voluntaria de 100 mil, 500 mil o un millón de bolívares? Puede acercarse hasta el altar, agrega sin ningún descaro. Aquellos que colaboren van a recibir a cambio un sarcófago, una réplica de la tumba de Jesús que dice “Jesús no está aquí”. Porque ¿Jesús está…? (pregunta el pastor) ¡VIVO! (responde la gente a coro). Pocos son los que se mueven de sus sillas. Sólo logras contar a dos personas que se acercan y entregan lo que el pastor les está pidiendo. Como no se logra el número de oferentes deseado, el orador incentiva nuevamente a los presentes a entregar dinero: a cambio recibirán un libro y un cd con las palabras del obispo. Nadie responde.
Los soldados al pie del escenario siguen esperando que la gente entregue sus ofrendas. Y el pastor continúa rogando por aquellos que aún no han recibido la ayuda de la Iglesia Universal. Vuelve a insistir con su pedido, pero ahora es menos pretencioso. Hay gente que me dice: “Pastor, yo no puedo dar 100 mil bolívares. Yo sólo tengo 10 mil y de todo corazón lo quiero dar para ayudar”. Pasen adelante y póngalo en la bolsa. Si usted los tiene y si no se siente en el compromiso y no se siente obligado… Ahora el número de oferentes aumenta. Pero te preguntas ¿qué tan voluntaria es la ofrenda si le ponen precio a la donación? Usted que dice: “Pastor yo no tengo 10 mil; me gustaría dar muchos 10 mil, pero tengo apenas 5 mil bolivitas”. Yo creo que si la mayoría hace un esfuerzo puede juntar al menos cinco mil bolivitas”. Sigues sin comprender la situación. La gente aumenta a medida que baja el precio. La disputa llega a su final cuando el pastor pide la ayuda de aquellos que sólo pueden ofrecer 2000 mil bolivares. Tu indignación aumenta a cada instante.
Termina la ofrenda y llega hasta el escenario una pareja para dar su testimonio. La mujer cuenta su terrible historia personal y el cambio que logró luego de participar de las reuniones de la Iglesia Universal y experimentar lo que ésta, en su lema, le anunciaba: Pare de sufrir. Sigues en tu lugar, embelesado.

El Fraude de los Adaptogenos

Creo que el problema fundamental con el negocio de los adaptógenos es que no sólo se trata de un gigantesco fraude comercial (es decir, que no vende lo que ofrece) sino que implica la difusión de un estilo de pensamiento mágico que psicopáticamente desafía toda lógica y que tiende a desbordarse hacia otros ámbitos, incluyendo, por ejemplo, el político o el social, privilegiando la irracionalidad y la arbitrariedad.

Sin embargo, no creo que deba reducirse este asunto a la mera confrontación entre ciencia y superstición: en realidad, el éxito de los adaptógenos puede vincularse al deterioro de la medicina institucionalizada (médicos cada vez menos interesados en la salud real de sus pacientes, cada vez más caros, que prescriben medicinas cada vez menos accesibles y que no son suficientemente honestos en el tratamiento de enfermedades crónicas o de naturaleza psicosomática, tal vez por falta de formación), y en ese sentido, Olalde no ha hecho más que afincarse en un apetecible nicho de mercado formado por la mezcla de: a) ese deterioro de la medicina convencional; b) ideologías contemporáneas de “vuelta a lo natural” (como si hubiera algo en la vida humana que fuese no-cultural); c) promesas de bienestar infinito que la sociedad moderna establece como ideal de vida, y d) la auténtica desesperación de quien no obtiene alivio a sus males. Pensándolo bien, ni siquiera el asunto de la eficacia es verdaderamente relevante: lo importante es el fraude científico, es decir, el uso de un lenguaje cuasi científico para convocar la fe en la eficacia de las sustancias que se venden. Seguramente algunas de las hierbas que se expenden bajo el nombre de adaptógenos tienen, en efecto, virtudes curativas. Pero sólo puede garantizarse esto después de estudios clínicos y experimentales que expliquen tales virtudes dentro de una lógica científica estándar. Comprender sus orígenes no significa justificarlo. Tengo a mano, desde hace algún tiempo, un ilustrativo folleto producido por Olalde que lleva por nombre "Guía científica de los adaptógenos" y que resulta ser un material fundamental para emprender la demolición de este vil negocio. Demolición que debe proceder organizando la diversidad de argumentos que se le oponen en clases. En efecto, se puede argumentar contra los adaptógenos en varios niveles diferentes:

1. La carencia de evidencias acerca de sus efectos. En estos días apareció en las Cartas a El Nacional un alegato de una dama que creo que trabaja en el sector salud dando como ejemplo un caso de curación que ella misma calificó de “milagrosa” gracias a los adaptógenos. Si los adaptógenos actúan milagrosamente, será difícil predecir cuán curativos pueden llegar a ser. Si lo que buscan los usuarios de los adaptógenos son milagros, pues lo honesto es proclamar dichas sustancias como hacedoras de milagros y no como medicinas científicamente probadas. 2. Como fundamento de la eficacia de los adaptógenos, se ha propuesto la delirante teoría ahora bautizada sistémica. En lugar de someterse a las teorías físico-químicas y matemáticas convencionales que podrían explicar el éxito de los adaptógenos (si fuera el caso), Olalde genera una nueva teoría especial para explicar el funcionamiento de sus sustancias, recurriendo a palabras “misteriosas” como energía, organización, adaptación: palabras que carecen de sentido fuera de un contexto teórico razonable. Los tres “Axiomas” que soportan la teoría parecen una parodia de lenguaje científico. Por ejemplo, la teoría afirma que la “energía”, la “organización” y la “inteligencia” forman un “triángulo” que es la salud. Pero la ecuación que establece las relaciones entre ellas ni siquiera sigue el teorema de Pitágoras, por ejemplo, o alguna descripción razonable y conocida de la geometría del triángulo. se aducen como pruebas: los currículo de los médicos que prestan su nombre y carrera a esta empresa parecen también el resultado de una parodia, sin que ofrezcan ningún tipo de fundamento mediante investigaciones o experiencias publicadas en revistas arbitradas. 4. La increíble taxonomía, casi totémica, de las "enfermedades" (en realidad, síntomas) que cada adaptógeno presuntamente cura. Este es tal vez el aspecto más interesante de todos: el mundo de los adaptógenos, con todas sus pretensiones científicas, termina pareciéndose muchísimo al de las creencias tradicionales, especialmente en la lógica difusa: funciona sobre la base de síntomas y no de enfermedades complejas, de modo que lo que se “cure”, presuntamente, será siempre lo superficial, lo visible de la enfermedad y no su origen. Al igual que las formas no médicas de terapia, a cada síntoma puede corresponder una infinidad de adaptógenos, y al revés: cada adaptógeno tendrá una infinidad de aplicaciones, y se usará para enfermedades (o más bien síntomas) que no tienen nada que ver unas con otras. El Palo de Arco, por ejemplo, se usa para candidiasis, para despejar el sistema intestinal, como analgésico, para la diabetes, entre otros usos. 5. La botánica de fantasía: resulta que muchos adaptógenos se producen a partir de una serie de plantas de las que nadie había oído hablar jamás, sin que una descripción botánica seria se ponga al alcance del usuario. Ciertamente, parte de la habilidad del empresario Olalde ha sido la de combinar hábilmente varias sustancias conocidas por su inequívoca eficacia con otras de las que nada se sabe. Por ejemplo, para la osteoporosis se receta, obviamente, vitamina C con calcio y magnesio. Pero también utiliza, con no menos habilidad, el típico rasgo metafórico de las formas tradicionales de curación: para resolver la irregularidad menstrual, se receta algo llamado Vitex Agnus Castus: un latinajo que recuerda vagamente asociaciones con la castidad y lo sexual, y por lo tanto algo tendrá que ver con lo menstrual.
6. Y hasta por el hecho sencillo de que es imposible probar que el material contenido en cada cápsula sea en efecto lo que se predica en la etiqueta correspondiente.

No hay que olvidar que el éxito de los adaptógenos, como el de la astrología y otras prácticas populares, tiene que ver con un contexto cultural e institucional específico. La fe ha dejado de localizarse donde debería: en las religiones, y se desborda hacia otros ámbitos. Lo censurable no es que la gente crea en la eficacia de los adaptógenos o de la astrología, sino que haya gente que se enriquezca a costa de esa fe. Es muy importante que el Colegio de Médicos se pronuncie censurando esta actividad ilícita que Olalde lleva a cabo sin pudor alguno, y que en efecto, ha penetrado más allá de las fronteras naturales de cualquier negocio de la salud, puesto que los adaptógenos figuran en la Guía Spilva de medicamentos de 2002, desprestigiando a ese vademécum.

LA ESTAFA DE LOS NIÑOS INDIGOS


Seguramente haz oído hablar por radio o TV, o leído en alguna revista, acerca de los Niños Índigo. Si por buena fe les diste algo de crédito... te engañaron!!! Es una farsa disfrazada de descubrimiento científico. Esta absurda teoría de los Niños Índigo fue una invención de dos parasicólogos gringos: Lee Carroll y Jan Tober, que publicaron un libro sobre una nueva raza de niños que salvará el mundo.

Para darle algo de veracidad al asunto citan supuestos estudios de la Universidad de California UCLA, pero el biólogo venezolano Ricardo Babarro hizo una tenaz búsqueda en la biblioteca de la mencionada universidad y no halló un solo documento sobre el tema, ni una línea. NadaEn realidad la farsa de los Niños Índigo es una estafa canalla, pues los rasgos de los supuestos niños se asemejan demasiado a los niños que padecen del Síndrome de Déficit de Atención.

¿Por qué es canalla? Porque quienes tiene este trastorno requieren de tratamiento médico especializado para poder superarlo. Sin embargo gracias a estos embaucadores, los padres creen que tienen en casa a un niño de la nueva era, una raza distinta predestinada a salvar a la humanidad. El niño, la gran víctima, es puesto entonces en manos de parasicólogos, maestros espirituales, chamanes y demás charlatanes de la peor especie. Dile NO a las pseudo ciencias que buscan lucrar con la ignorancia de la gente... otras estafas conocidas son las flores de bach, homeopatía, feng shui, todas las mancias, etc.


Jorge Ferrer